No
dormí mucho porque me molestaba un mosquito, supongamos que logré
cerrar los ojos como a las 7 de la mañana, y como a las 11 me
despertaron para irnos de casa. Aún seguía dormida cuando mi papá
comenzó a dirigirse por la ruta y kilómetros después estabamos en el
medio del campo. Nunca pensé que ibamos a ir tan lejos. Campo. Si,
campo. Yo. Campo. ¿Campo?. Sí, CAMPO... Había gente en carro a caballo,
paisanos, asado al estilo campo, platos de madera, y gente de campo.
Aire fresco, el día estaba lindo para comer afuera, el celular no tenía
señal y lo único que se sentía era el sonido del cantar de los pájaros y
algún que otro auto que pasaba por la ruta. No fue tan malo, al
contrario, me gustó. No suelo hacer esas cosas, no suelo salir de la
ciudad, me gusta la ciudad el ruido y la civilización - no tanto como
capital donde toda la gente anda estresada y te estresa a vos, recuerdo
haber tenido esta conversación idiota con alguien especial. - pero esta
vez fue diferente, necesitaba un poco de esa paz, de ese aire, de ese
lugar. No es tan malo desentoxicarse un poco de vez en cuando.
Seguramente cuando crezca y sea millonaria me compre una casa en el
campo para ir de vez en cuando.
