miércoles, 28 de noviembre de 2012

Día 6994: El Campo

No dormí mucho porque me molestaba un mosquito, supongamos que logré cerrar los ojos como a las 7 de la mañana, y como a las 11 me despertaron para irnos de casa. Aún seguía dormida cuando mi papá comenzó a dirigirse por la ruta y kilómetros después estabamos en el medio del campo. Nunca pensé que ibamos a ir tan lejos. Campo. Si, campo. Yo. Campo. ¿Campo?. Sí, CAMPO... Había gente en carro a caballo, paisanos, asado al estilo campo, platos de madera, y gente de campo. Aire fresco, el día estaba lindo para comer afuera, el celular no tenía señal y lo único que se sentía era el sonido del cantar de los pájaros y algún que otro auto que pasaba por la ruta. No fue tan malo, al contrario, me gustó. No suelo hacer esas cosas, no suelo salir de la ciudad, me gusta la ciudad el ruido y la civilización - no tanto como capital donde toda la gente anda estresada y te estresa a vos, recuerdo haber tenido esta conversación idiota con alguien especial. - pero esta vez fue diferente, necesitaba un poco de esa paz, de ese aire, de ese lugar. No es tan malo desentoxicarse un poco de vez en cuando. Seguramente cuando crezca y sea millonaria me compre una casa en el campo para ir de vez en cuando.