Anoche, antes de dormir, acostada debajo de 4 frazadas me puse a pensar un poco, como todas las noches.
Me puse a pensar en cómo me estaba tomando las cosas. En cómo me estaba tomando el año, y me di cuenta que esa no es la forma.
Pasaron cosas malas, no lo voy a negar de un día para el otro. Pasaron mil cosas que no me hubiese gustado que pasen, pero “son cosas que pasan” o no? Cosas que me hicieron pensar, que me desilusionaron, que me hicieron llorar, me hicieron sufrir, en fin, cosas que me gustaría poder borrar de mi mente. Pero pasaron, y ahí están, perturbándome todos los días y haciéndome pensar que todo lo que pasa este año está mal. Que es un año de mierda.
Pero no, yo no soy así.
Nunca me rindo fácil para las cosas.
Siempre tengo lo que quiero.
Bueno, ahora quiero que las cosas cambien.
Voy a dejar de ser tan negativa, repito, yo no soy así!
Una vez leí por ahí que todo lo malo que te pasa vuelve el doble de bueno. Siempre creí en eso. Siempre que me pasaba algo malo, pensaba en eso, y salía adelante con una sonrisa.
Una vez leí por ahí que todo lo malo que te pasa vuelve el doble de bueno. Siempre creí en eso. Siempre que me pasaba algo malo, pensaba en eso, y salía adelante con una sonrisa.
Este año pasaron cosas que superaron eso. Me superaron a mi misma y me hicieron caer. Pero no termina acá. No me voy a dar por vencida como estuve pensando todos estos días. No me puedo quedar sentada viendo como las cosas malas pasan y yo cruzada de brazos solamente viéndolas.
Fue, me voy a poner las pilas, pensar en todo lo bueno que tengo hoy en día, ponerle ganas a la vida, despertarme con una sonrisa a la mañana como lo hacía siempre, y cantar y bailar arriba de la cama cuando nadie me está viendo.
Fue, me voy a poner las pilas, pensar en todo lo bueno que tengo hoy en día, ponerle ganas a la vida, despertarme con una sonrisa a la mañana como lo hacía siempre, y cantar y bailar arriba de la cama cuando nadie me está viendo.
