Amo despertarme temprano, desayunar en la cama mirando tele,
poner la música bien fuerte y bailar frente al espejo. Amo ver mi propio
reflejo y confiar en mí. Amo salir de mi casa con los auriculares a olvidarme
del mundo, ver a mis amigos, abrazarlos y decirles que mi vida está mejor. Amo
llegar a mi casa y hablar con mi familia, sentarme a estudiar lo que me gusta y
tomar una chocolatada. Amo ir a aprender danzas, salir a correr un rato y
sentirme bien con mi cuerpo. Amo que llegue el fin de semana y salir a bailar a
un boliche con gente totalmente desconocida que quiere divertirse. Amo pasar un
domingo en familia, mirar una película, tener una buena cena con mis viejos.
Amo hablar por horas con mis amigas y darme cuenta en cada segundo que nos elegimos
mutuamente porque tenemos todo en común. Amo tener proyectos en mi mente,
apoyar la cabeza en la almohada y soñar antes de dormir. Amo levantarme todos
los días sonriendo, probablemente cantando, y teniendo fe más que nunca que
todo lo que quiero se va a cumplir. Amo haber vuelto a ser yo.
