miércoles, 28 de noviembre de 2012

Día 6962

Me sentía felíz y plena porque lo estaba viendo reir. No se bien qué es el alma pero durante el sueño se separa totalmente de la mente, porque en la cabeza tengo un enredo de líos, mientras que el alma estaba plena y en paz. Felíz.
Un escalofrío recorrió mi cuerpo y pude darme cuenta que lo que ocurría no era real y que había sido víctima de un hermoso sueño que me hizo confundir la realidad. Fue entonces, cuando en mitad de la noche recordé lo sucedido hacía unas horas.
Tengo que aclarar que no se si es un error, no se si es lo mejor, ya no tengo control, no se qué es lo que estoy haciendo, no se que rumbo tomar… Juro que anoche la cabeza me explotaba de dolor de tanto pensar qué hacer con mi vida, porque tenía un hermoso futuro planeado que de repente se derrumbó, y lo peor de todo, es que yo lo vi caer  frente a mis ojos.
Una relación hermosa de exactamente 27 meses con algunos días se termina en “un tiempo”, ¿Qué es un tiempo? Si hay algo que alguien no puede controlar es justamente el tiempo. Porque pasa a cada segundo, nunca se detiene, y con el tiempo cambian cosas, cambiamos nosotros, cambia nuestro alrededor, cambian nuestros pensamientos y muchas veces también los sentimientos. Entonces a qué me refiero con “Separémosnos un tiempo y pensemos, va a ser mejor para lo dos.” Mentira. Para mí no es mejor. Quizás para él si. Pero el tiempo se pierde a cada instante, perdemos tiempo de vida, perdemos tiempo de amarnos, perdemos tiempo de recomponer cosas, PERDEMOS TIEMPO. ¿Y si muero mañana? Qué problema eh. Y más allá de toda esta parte filosófica yo tengo que estar segura de donde encarar mi vida, porque soy una persona que planifica las cosas antes de llevarlas a cabo, visualizo mi vida y me ilusiono. Y hablando de ilusión.. Mejor ni hablemos de ni ilusiones.
Me desperté, en casa no había nadie, abrí la ventana, puse música (linda pero deprimente -no al estilo sin bandera, pero todo me hacía acordar a mi vida de mierda-), y cuando vi que había salido el sol me asomé para disfrutar del hermoso día. Miré las nubes y automáticamente lloré. Hará como tres o cuatro meses que soy la persona más sensible del mundo, cuando siempre trato de no demostrarlo. Si lloré por ver una nube, definitivamente me tengo que tratar con un profesional.
Todo me hace acordar a él, pero supongo que así es como se viven estos momentos. Pienso en momentos que pasamos y miro fotos, y miro un álbum de recuerdos nuestros que hice y sufro. Pero sufro enserio. Llegué a acostarme en mi cama y hacerme un bollito en posición fetal y llorar hasta caer en la realidad de que hay doscientos problemas más en mi vida por solucionar y cosas que me duelen tanto o más.
Peeeeero caí. Caí en la tentación de mandarle un mensaje y saber cómo estaba y vernos. Necesito verlo. Después de muchas vueltas me dijo que no, y no solo me rechazó sino que no me contestó más mensajes. Está bien. Era en eso que habíamos quedado.
Mi mayor miedo: perderme en mi  misma. Hoy no se quién era sin él. Mi vida cambió un trescientos por ciento (la suya no). Tengo miedo enserio, porque justo en esta etapa de mi vida, me están pasando cosas que no se como enfrentar, necesito alguien que me acompañe, porque me siento muy frágil. Todo me afecta –será por eso que el llanto me agobia todo el tiempo-.
Tengo que salir a la puerta y ver un mundo distinto y no quiero. Y temo también que me guste más.
Tiempo un carajo. Mi vida es hoy y te invito a vivirla conmigo. No querés estar conmigo hoy, entonces no vuelvas jamás –seguramente leas esto-. Hablo más enserio que nunca. Pero no vuelvas porque encararé mi vida de otra forma y porque sino estás conmigo debo elegir entre dolor y olvido y prefiero olvidar.
Señoras y señores esto es sufrir por amor.